lunes, 26 de enero de 2009

Templanza lisboeta...

Poco tiempo después, a mediados de enero, nos encontramos con mis tíos en Lisboa. Fue un fin de semana muy lindo, del que subo estas fotos.


Con la Torre de Belem al fondo











El Tajo

El famoso elevador de Santa Justa

Monasterio de los Jerónimos


El puente 25 de Abril


Los tranvías...









Y nuestra última noche cuando fuimos a cenar a un sitio donde había fado. Tardaron hora y media en servirnos, entre otras cosas porque el camarero, cuando por fin nos tocaba, se puso a cantar. Esa noche supimos por qué el fado es una música de dolor y melancolía. Se ve en la cara del tío... (y Jesús sólo sonríe para la foto, no crean).


Para que me crean, este señor es, sí, EL CAMARERO/MOZO, que en vez de traernos la comida por la que nuestras tripas clamaban, canta. No lo hace mal, pero nos costaba sentir y pensar ya para esos momentos. Y en primer plano a Jesús, pensando en si salir corriendo de allí o ponerse a cantar él también.












lunes, 17 de noviembre de 2008

Pirineos Los

En realidad odio blogger. Porque es complicado, porque me volvió loca hasta que me permitió entrar otra vez, porque me obligó a sacar una cuenta gmail para engañarme y que después no pudiera acceder a mi blog pese a que me decía que era necesario. Y finalmente porque cargó todas mis fotos al revés y no puedo moverlas de su sitio. En fin, que estoy medio harta, pero por ahora no encuentro un sistema mejor. En Kodakgallery todo era más fácil, pero sin texto... ehh. Pero como ya estoy cansada y es la una de la madrugada, pues les cuento la historia al revés y ya está:

Fin. Aquí terminamos nuestro recorrido, tras ver el impresionante castillo de Loarre. El sol se ponía en los campos de Huesca, junto a los Pirineos.
Antes, la escala había sido en el Monaterio de San Juan de la Peña, donde este es el claustro, construido en la ladera de una montaña bajo una imensa roca que les servía de techo a los monjes. En el claustro, las figuras románicas talladas en las colunmas relatan historias de la Biblia.





Éste es el castillo de Loarre, al que llegaríamos horas más tarde, ya que la foto del monasterio se coló antes. Ni modo.
El castillo es del siglo XI y se conserva como era porque servía de defensa contra los árabes, y, al moverse la frontera más al sur, fue abandonado.







Éste en cambio de aquí a la izquierda es el monasterio de San Juan, con la Peña en primer plano... de nuevo (un pequeño bucle temporal, y de diseño, a saber por qué me baja las letras acá).


Esa mañana habíamos cruzado a Francia por la montaña, tras pasar por la abandonada estación de Canfranc, que los franceses obligaron a cerrar al prohibir el paso de trenes en los años 70, por las eternas rivalidades entre los dos países (Sarkozy no le había conseguido un sillón en la cumbre del G20 aún a Zapatero).









Esto era antes de cruzar a Francia
Justo delante de la frontera, detrás de esa señal de contramano están los "gabachos" (franceses). De ahí mi semblante serio sopesando si cruzábamos la temible frontera.



Acá abajo, en cambio, retrocedimos ya un día entero, al sábado de este fin de semana, en que nos bajamos en un bello pueblo de Navarra (otra comunidad autónoma, ya que Huesca está en Aragón) y fuimos a ver la iglesia.


Lo más lindo fueron los paisajes otoñales con bellos colores.




Y las nubes cuando, antes, subimos hasta un mirador pasando Roncesvalles. ¿Les suena aún del colegio? ¿Desempolvan de algún lugar de la memoria el Cantar del Roldán, el primer cantar de gesta en lengua romance, en la Edad Media? Pues más o menos por aquí se supone que murió Roldán, tras caer en una emboscada en 778 cuando comandaba la retaguardia del ejército de Carlomagno.



Estos son los edificios de Roncesvalles, donde paramos antes de subir. Aquí se alojan hoy peregrinos del Camino de Santiago (su ruta más popular empieza en Roncesvalles), y hay un museo y una iglesia.


Una bellísima iglesia que vimos al inicio de este recorrido bloggero. Aquí empezó todo. En el principio fue el verbo, y en este caso, las neuronas paleolíticas de quien diseñó blogger. (Ya sé, la paleolítica debo ser yo, pero no puede costar tanto esto). En cualquier caso: Había una vez...














miércoles, 2 de julio de 2008

Almería



Almería no es ese lugar del que no quiero acordarme. Cabo de Gata es un parque natural con el encanto del desierto y el mar transparente, los peces que se ven haciendo snorkel, el agua saladísima, las pocas olas, el fresco de la noche.

¡¡¡¡Y los partidos de la Eurocopa!!!!

Por si no lo saben, España ganó la Eurocopa, y la verdad que fue divertidísimo ver los dos últimos partidos en un bar llamado La Malinche en Las Negras (pueblo donde estábamos), junto con hippies de rastas con sus perros y la en ellos desubicada camiseta roja, más un par de rusos (en semifinales) y un alemán (en la final) amargadísimos, perro incluido, porque los rusos se llevaron al suyo con la bandera del país pintada en la frente.

De paso nos animamos a salir en canoa inflable y pese a mis miedos hasta nos metimos en una cueva, hecho que quedó registrado.





Jesús no está haciendo ninguna maniobra de navegante, sino que me indica (con razón), que soy incapaz de hacer las fotos derechas... Pero bueno, así son más originales, ¿no?

No me extiendo. Les subo más imágenes de este sitio precioso al que fuimos en camping (no todo fue idílico, el montaje y desmontaje de la carpa, más secado y doblado de la canoa, nos costó sudor y lágrimas -sangre por suerte no-).

Nuestra casita















La playa del Plomo
















Arte playero












El otro protagonista, que nos llevó hasta allí y por allí....



La maravillosa Cala San Pedro

Hasta la próxima...


domingo, 16 de diciembre de 2007

Arte

El otro día fui a un museo a ver una exposición sobre Durero y Cranach, dos pintores alemanes del Renacimiento. La locura del arte como supermercado ha llegado ya a tales niveles, que no sólo había cola, sino que te daban turnos para entrar a la muestra, el mío era 30 minutos más tarde de la hora de llegada. Tiempo suficiente para ir a comprar a la tienda del museo, claro.

Llámenme esnob, pero debo decir que es imposible que a tanta gente le interesen Durero y Cranach, dos pintores por lo demás mucho menos globalizados que, por ejemplo, Andy Warhol, Picasso o Van Gogh, que al menos tienen la etiqueta de que “hay que verlos” porque si no sos un inculto. Y yo me pregunto de verdad si es cultura esta cultura que tenemos, en que vamos a hacer cola al museo para después irnos a comer en el restaurante de moda –haciendo otra cola- y acabar en casa mirando un programa de chismes. Así estamos.

De hecho, no puedo quejarme. Hacia el final del recorrido me paro delante del siguiente cuadro, de Lucas Cranach, el Viejo.



Y por cinco euritos pude ser testigo a mis espaldas (porque claro, había filas sucesivas de masas de gente mirando a la vez la misma pintura, una verdadera situación de disfrute artístico) de la siguiente conversación, protagonizada por una madre y dos niñas de unos 12 ó 13 años:

Niña: ¡Má! ¡Si es el cuadro con que empieza Mujeres Desesperadas!
Madre: Uy, es cierto, mira qué curioso…
Niña: sí, en el que se le cae la manzana…



Decidí apartarme un poco para mirar mejor los grabados en los que Durero retrata a los animales, tan impresionantes por cierto, por lo menos para poder disfrutarlos hasta que hagan un programa infantil en el que usen a la famosa liebre que todos hemos visto alguna vez de telón de fondo.

De todos modos, si ustedes quieren, a la salida de la exposición había camisetas y bolsas de tela con la liebre… aunque el cuadro no estaba colgado en ninguna de las salas. Si esto no es marketing, el marketing dónde está.

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Esta anécdota no es nueva, pero esto sí que es cultura viva y encarnada.

Se rompe la cisterna de mi baño. La abro, compro nuevo el sistema con la goma con que se tapa el agujero, el flotador, etc., y lo instalo. Pero no funciona bien, así que decido ir a preguntarle al señor de la tienda de repuestos de baño que me había atendido respondiendo con gruñidos amabilísimos a todos mis saludos y pedidos.

Al llegar, repite la mirada de ironía e incredulidad despreciante con la que ya me había recibido la primera vez, que vendría a ser como pronunciar la frase: “Vas a inundar el edificio tratando de arreglar la cisterna, tú”. Me dieron ganas de huir como la liebre de Durero, pero me compuse y cual Eva en el cuadro de Mujeres Desesperadas decidí hacer frente al Dios de la ferretería. Le cuento mi problema, y tras un profundo suspiro el Supremo espeta cual oráculo de Delfos:

- Vamos a ver. ¿Qué coño le pasa a usted cuando se pone el zapato izquierdo en el pie derecho?
-… (ya estaba a punto de huir, ahora sí)
-¿Que qué le pasa, eh?
-(Decido evitar la única frase que me viene a la cabeza, que es “qué tiene que ver eso con lo que yo le pregunté”). Pues no sé, que no puedo caminar…
-Pues ahí está.
-¿¿¿???
-…
-No entiendo, ¿quiere decir que lo instalé mal?
-Que va al revés de como lo puso… shhh… joder.
-Ah… muchas gracias.

Demás está decir que salí de la tienda como la mujer del cuadro cubista ese de Picasso, es decir partida a cachos. Pero tenía mi respuesta. Los dioses se habían apiadado de mí en la forma del conocimiento.



Monté el dispositivo cistérnico al revés y desde entonces ya no he tenido problemas. Hasta le bajé el flotador para que cargara menos agua y ser un poco ecológica. Es que yo estoy a la última, estoy.

Al ferretero de repuestos de baño daban ganas de estamparle la manzana en la cabeza como parece estar a punto de hacer Eva en esta versión de Durero. A lo mejor ella también tenía rota la cisterna y de ahí que ahora vivamos en la tierra. Y encima nos echan la culpa.

martes, 13 de noviembre de 2007


Hola!
Hace tiempo que los tengo abandonados, ya lo sé, y no porque no tuviese intención de contar cosas, pero sentarme a hacerlo... ah, esa es otra cuestión.
Hasta tuve en la cabeza una larga disertación sobre el inexplicable amor de los hombres por los coches y me puse a escribirla, pero sin terminar... prometo retomar este tema fundamental de la vida humana en próximas entregas (dentro de unos días, unos meses, unos años luz...)

Desde tiempo a esta parte la Crazy Community está un poco más calmada que antes, gracias a que he abandonado mi puesto al frente de la jaula de los grillos (o las locas, según la traducción de la famosa película). Sin embargo, no crean que por eso me angustio menos, que no, que si no con qué llenaría mis días.

Pero, para huir de las humenades locales me fui a ver algunas en Venecia, con una amiga.


Con mi amiga tardamos tres días hasta que decidimos pisar San Marco (la famosa plaza de Venecia), y eso que ella no había estado nunca allí, pero bueno, ¿quién dijo que hay que ir a ver lo más importante? Y sobre todo, ¿para qué ir cuando hay miles de cosas sin importancia que ver y que están buenísimas?
La verdad lo pasamos muy bien simplemente paseando y entrando a iglesias increíbles con obras maestras de un montón de artistas de los que ahora no me acuerdo más el nombre, pero que en aquel momento disfruté mucho, lo juro. Hasta prometí estudiarme esa época de la historia del arte que no domino muy bien, pero cuenta entre mis otras tareas pendientes.

También vimos arte moderno, fuimos a la Bienal, adonde he estado yendo cada dos años para dpa y que este año no había podido cubrir. Estuvo muy bien poderla recorrer con cierta calma, aunque no mucha porque era el día en que nos íbamos, y me gustó bastante. Les copio algunas imágenes.





Después volví, o lo intenté al menos, porque Iberia nos dejó una noche en tierra y nos llevó al Hotel Casa del Terror para dormir las dos horas que nos tocaron en suerte. Dormir es un decir, pero al menos no nos comió ninguna alimaña y fuimos capaces de soportar también el shock anafiláctico de alfombras rojas con góndolas doradas y fotos de los años 50 decorando el hall. Tras el desastre y el maltrato, que a la mañana siguiente las azafatas del vuelo que sustituyó al que se quedó en tierra nos sonrieran y nos regalaran un té y un jugo de naranja fue como abrir la puerta del paraíso. Para que vean lo simple que es llegar al cielo y al infierno.



Este domingo, para tocar algo de ese cielo de nuevo, fui con Jesús al Alto Tajo, en Guadalajara, un sitio al que ya hemos ido varias veces y que nos encanta. Según leímos, es la zona de España donde el aire es más puro y también menos contaminada a nivel lumínico. Pero es un secreto... shhhhh.... porque si los demás se enteran, dejará de serlo.
Hasta dan ganas de irse a vivir allí, o tener una casita y cosas así. Como soñar es gratis, aquí les mando más fotos, y hasta la próxima, para la que espero no tardar tanto:





viernes, 14 de septiembre de 2007

Filosofía






Aquel hombre era invisible,
pero nadie se percató de ello.
(minicuento. Gabriel Jiménez Emán)



Vivir es desear.


La frase la dijo alguien en la presentación de un proyecto de ayuda a mujeres inmigrantes, y me pareció un resumen perfecto, a la vez adaptable a todos. A los que deseamos consumir, a los que deseamos amar, a los que deseamos un mañana para todos, a los que deseamos simplemente vivir, o sobrevivir.


La filosofía es una entidad difícil estos días. Entendida como el pensar un poco en uno mismo, en lo que realmente se quiere, los anhelos. No pretendo ir a Hegel, en mi caso es inmensamente más simple. La filo queda sepultada por multitud de cuestiones a veces inútiles, el consumo una de ellas, los deseos que cubren a los verdaderos deseos. Distinguirlos se va haciendo cada vez más difícil en las sociedades ricas, pero también en las pobres.


Porque vivir es desear, y eso incluye siempre más. También lo bueno: superarse, aprender, crecer, añadir años a la vida. Los chinos siempre tienen frases maravillosas para esto, aunque nadie las entienda. Cosas como, y simplifico una vez más: "cuando aprendas a conocerte a ti mismo, y a amarte, sabrás cuál es tu camino. Pero resulta que justamente yo lo que quiero es encontrar mi camino, y no tengo tiempo para pasarme una vida hasta aprender por fin a quererme y aceptarme como soy. Claro, los chinos dirían: de eso se trata. Nada es fácil. Y nos arruinan las perspectivas occidentales de rapidez y eficacia. Dichosos chinos, se merecen trabajar 12 horas diarias 29 días a la semana, por exceso de filosofía.


Pero a veces, sólo a veces, no hace falta la filosofía. Como cuando tenemos delante un paisaje como el de Cádiz, que pegué al inicio de este blogeo y que parece casi de postal cursi. Qué difícil la línea entre la belleza sublime y el mal gusto. Pero no importa porque la angustia casi desaparece cuando se mira el sol y la playa. Y de paso a los hippies que aún existen (los de verdad, no los de la Toldería de la Griega -para los no porteños: casa de ropa hippie carísima para señoras "bian"), y envidiar su no necesidad de preguntarse por su filosofía de vida, ya que la han abrazado por completo (¡y conste que no quiero eso, sólo envidio su seguridad!)


O pasear de noche por Sevilla, con fresquito, olor a jazmines, disfrutando de una zona peatonal que han hecho alrededor de la catedral, por donde ahora sólo pasa el tranvía. Sevilla está preciosa, mucho más bella que hace unos años, no a todos la edad les sienta mal. Ni a nosotros, que seguimos siendo niños en busca de lo que vamos a ser de grandes.